Transcripción
Anteriormente la música se componía con las herramientas que estaban al alcance de los compositores. A partir de este momento, en Estados Unidos, nuevas tendencias fueron reluciendo y con la ayuda de estas la música pudo ser más prolífera, a tal punto de mantener actualmente esas ideas.
Muchos autores como Schoenberg, Stravinsky o Bartók se instalaron en Estados Unidos, debido a la ascensión de los totalitarismos y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Dicho factor provocó un gran estímulo para el desarrollo musical.
Sin embargo, la tradición norteamericana ya acogía una historia propia atada a la composición vanguardista. Sin duda alguna, Charles Ives puede considerarse un visionario en ese sentido, pues su música pasó desapercibida durante mucho tiempo.
Por su parte, Edgard Varèse se ubica en un plano exclusivamente vanguardista. Aunque nació en Francia, su trayectoria artística lo enmarca prácticamente como un compositor estadounidense.
Figura 10.25. Edgard Varèse
En obras como “Hyperprism” o “Ionisation”, se da a conocer su maestría al utilizar instrumentos de viento y, en especial, los de percusión, dejando atrás los instrumentos de cuerda, seguramente en respuesta y separación de cualquier tipo de tradición europea.
Figura 10.26. Hyperprism
Audición Recomendada: Hyperprism - Edgard Varèse
Figura 10.27. Ionisation, interpretada en Madrid
Audición Recomendada: Ionisation - Edgard Varèse
La característica más resaltante de dicho autor radica en los timbres que evolucionan a través de cambios violentos, sonoros y rítmicos.
Uno de los primeros compositores en usar la tecnología aplicada a la creación musical fue Varèse, a partir de instrumentos electrónicos como en “Ecuatorial” o la cinta magnetofónica combinada con instrumentos en vivo en su obra “Déserts”.
Figura 10.28. Tecnología en la música
Audición Recomendada: Ecuatorial - Edgard Varèse
Audición Recomendada: Déserts - Edgard Varèse
De alguna forma, puede considerarse que Varèse estaba “adelantado a su época”, pues su obra buscaba sonoridades cercanas a las futuras producciones de música electrónica. En resumen, se trata de un compositor que actualmente sigue desafiando al oyente cada vez que se le interpreta.
Paralelamente a esta corriente vanguardista, en Estados Unidos brota una corriente distinta, llena de elementos tomados de la música popular. Dichos elementos pueden provenir del Jazz y la comedia musical, como lo es en la obra de George Gershwin “Rhapsody in Blue” o el “Concierto para piano” de Aaron Copland, compositor clave para el siglo XX en Norteamérica.
Figura 10.29. George Gershwin
Figura 10.30. Partitura de Rhapsody in Blue
Audición Recomendada: Rhapsody in Blue - George Gershwin
Figura 10.31. Aaron Copland
En los ballets “Rodeo”, y “Primavera en los Apalaches”, Copland demuestra lo popular combinado con el estilo Country de la tradición rural.
Figura 10.32. Ballet Rodeo
Audición Recomendada: Rodeo – Copland
Figura 10.33. Portada de la partitura “Primavera en los Apalaches” con autógrafo de Jorge Mester
Audición Recomendada: Primavera en los Apalaches - Copland
Esta tendencia influyó en Leonard Bernstein, un polifacético autor de muchas partituras del film “West Side Story”, y en las primeras obras de Elliott Carter, el cual más adelante se interesó en los estilos que imperaron las décadas de los cincuenta y sesenta.
Figura 10.34. Leonard Bernstein
Figura 10.35. West Side Story
Figura 10.36. Elliott Carter
Gracias a los compositores norteamericanos, la música comenzó a propagarse por otros continentes. Estudiando sus características notamos la gran influencia de la tecnología en la época y cómo es una herramienta tan utilizada en la actualidad.