La creación musical con MIDI va más
allá de ubicar las notas en el secuenciador. Si queremos obtener un sonido
profesional, debemos recurrir a otros recursos adicionales, que conforman lo
que se conoce como “Programación MIDI”. Ante tal desafío, surgen preguntas como
las siguientes:
¿Cuál es la mejor manera de obtener un
sonido realista con instrumentos virtuales?
¿Cuáles son los límites de la calidad
sonora que puedo lograr con los instrumentos que estoy usando?
¿Por qué el arreglo instrumental suena
artificial?
Encontremos las respuestas a estas y
otras interrogantes analizando las seis categorías operativas necesarias para
programar MIDI apropiadamente.
Programación MIDI
El método conocido como “Programación” consiste en
modificar las características de los eventos MIDI para obtener un sonido
realista y personalizado según los objetivos de la producción. Su propósito
principal es reducir o eliminar el sonido robótico generado por la perfección
del sistema digital. Existen numerosos criterios para modificar los eventos
MIDI y obtener resultados realistas, que se pueden clasificar en seis categorías
operativas: selección tímbrica, registro, precisión rítmica, precisión
dinámica, congruencia interpretativa y técnica interpretativa.
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Categorías – Programación MIDI
Programación MIDI – Selección
tímbrica
Primero, la selección tímbrica es importante porque el
instrumento virtual aporta el contenido de frecuencias y la variedad sonora que
crea una sensación de realismo. Por ejemplo, para crear un bajo de calidad no
es lo mismo usar una onda senoidal sintetizada que un sampler multicapa. Este
último se acerca mucho más al sonido realista de un bajo.
Programación MIDI – Registro del
instrumento
La segunda categoría es el registro del instrumento, es
decir el rango de alturas tonales que puede ejecutar. De acuerdo a ello,
debemos verificar la nota MIDI más alta y la más baja que podemos agregar en la
parte MIDI. Por ejemplo, un arreglo de guitarra no debería incluir notas por
debajo de 82 Hz, que en Cubase equivale a Mi 3. Aunque el instrumento virtual
sea capaz de producirlas, estas notas serán imposibles para una guitarra en
afinación estándar.
Programación MIDI – Precisión rítmica
En tercer lugar tenemos la precisión rítmica, que se
relaciona con la ubicación y duración de cada nota. El material cuantizado
tiende a sonar rígido, por lo que es necesario editar los eventos para
introducir cierto nivel de imprecisión.
Programación MIDI – Precisión
dinámica
La cuarta categoría es la precisión dinámica, que tiene
que ver con la fuerza de la interpretación y se controla mediante el velocity de los eventos. Sin embargo, en muchos instrumentos virtuales el ajuste de la velocidad
no siempre está ligado a las dinámicas musicales. Por ejemplo, es imposible
convertir un susurro en un grito subiendo el volumen. En este aspecto, el uso
de samplers es muy ventajoso porque las muestras incluyen sonidos interpretados
con diferentes niveles de fuerza.
Programación MIDI – Congruencia
interpretativa
La quinta categoría es la congruencia interpretativa,
que busca imitar la limitación física del instrumento y del instrumentista. Por
ejemplo, si estamos programando un arreglo de piano para un solo intérprete, no
sería razonable agregar un evento MIDI en cada una de las octavas del piano
porque interpretar esas notas es físicamente imposible para una persona. En
otras palabras, debemos considerar la cantidad y el alcance físico de los apéndices
del instrumentista al interpretar la música. Por ejemplo, en el piano, un
acorde de 7 notas simultáneas es imposible de interpretar con una sola mano, de
la misma manera que es imposible en la batería golpear un tom, el redoblante y
un platillo al mismo tiempo. La congruencia interpretativa es importante porque
delimita la cantidad de eventos MIDI simultáneos que podemos agregar en el
secuenciador, así como la relación entre su altura y ritmo. Por estos motivos, al
escribir o grabar eventos MIDI debemos considerar los límites físicos y la destreza
interpretativa del instrumentista.
Programación MIDI – Técnica
interpretativa
Finalmente, la sexta categoría es la técnica
interpretativa y se relaciona con editar los parámetros MIDI y las funciones
del instrumento virtual para emular la expresividad del instrumento y del
instrumentista. Por ejemplo, el movimiento del arco en un violín genera una
fluctuación de volumen según la presión que aplique el intérprete. Esta
categoría también incluye la edición de las partes repetidas para agregarles
variedad y evitar el sonido conocido como “Copy/Paste”, que se genera
cuando copiamos partes MIDI entre diferentes segmentos de la canción. Algunos
aspectos de la técnica interpretativa se pueden emular editando parámetros
MIDI, mientras otras requieren que el instrumento virtual incluya las muestras para
lograrlo.
Gracias a los criterios que aportan estas seis
categorías operativas, es posible tomar decisiones técnicamente correctas al
editar los eventos MIDI en el secuenciador de Cubase.
Reto
Analiza un instrumento musical que conozcas con el
propósito de buscar un instrumento virtual que proporcione todas las funciones
necesarias para cumplir con las seis categorías operativas de la programación
MIDI. Investiga la mecánica del instrumento y determina cómo programarías MIDI
para crear una sonoridad realista.
Tiempo recomendado: 20 minutos
Conclusión
La programación MIDI es un oficio. Además de paciencia
y dominio del editor MIDI, se requiere un conocimiento amplio de la mecánica del
instrumento. Solamente a través de práctica y disciplina es posible desarrollar
un nivel profesional en la programación MIDI. Afortunadamente, en Cubase
contamos con numerosas posibilidades de control en Key Editor que nos
permiten sacar un máximo provecho de los sonidos ofrecidos por el instrumento
virtual.